Hispania II

España, la verde,
la azul y blanca,
la desconocida—

la de encumbres de piedra y de encina,
la de cuentos de alquimia
que escucho en tus cuencas,
en las llanuras surcadas por tus fieles,
a filo de hierro
y de olvido.

En tus canteras,
de recónditas conquistas,
de penas grabadas entre vísperas,
entre el canto aullado de algún coro
que te recuenta
y te pincela
con tintes de adobe y de tejados,
de nieves
y destierros.

Y en la fisura negra de tus venas:
un entierro,
y lágrimas
que deshielan tus hazañas.

Tú,
que de mares hiciste montañas,
que de odas exprimiste la gloria eterna—

de mí, crisol hiciste,

de mi anhelo, latifundio
de santos e iracundos fundidos:

un sol dorado
que nunca se pondrá.

C. Alberto